Cuando incorporas personal a través de una empresa de intermediación, la ley protege a los trabajadores — y también a ti, siempre que tu proveedor cumpla. Esta es la lista de verificación antes de firmar con cualquiera.
1. Registro vigente ante la autoridad de trabajo
Las empresas de intermediación deben estar registradas y habilitadas. Es lo primero que debes pedir — y verificar, no solo recibir en PDF.
2. Garantías que respalden los derechos laborales
La norma exige que la intermediadora garantice el pago de los derechos de sus trabajadores destacados. Si tu proveedor incumple con su gente, la contingencia puede tocar tu puerta: la responsabilidad no desaparece por estar tercerizada la planilla.
3. Planilla y beneficios al día, demostrables
Contratos registrados, boletas, aportes y seguros del personal destacado. Un socio serio te lo entrega cada mes sin que lo pidas; uno informal te cambia de tema.
4. Los límites de la figura
La intermediación aplica para labores temporales, complementarias o especializadas — no para reemplazar de forma permanente a tu personal principal. Un proveedor que te ofrece «todo por intermediación» sin analizar tu caso te está transfiriendo su riesgo.
La regla de oro: el proveedor más barato suele serlo porque algo de esta lista no lo cumple. Y esa diferencia de precio es exactamente el tamaño de tu contingencia.